sábado, 27 de octubre de 2007

Diez y Ámbar o Berenice














No todos los días se camina,
el sendero de la sorpresa,
sorpresa al fin, de hallar su mirada clara,
d'Yquem, tan cerca,
y tan de repente, esa sonrisa franca.

Sabía yo que el momento llegaría,
sabía que su piel era de mármol,
pero al verla tan cerca, tan súbitamente,
el camino se hizo ámbar,
y bastaron solo diez pisos,
la tarde de ayer, en ese elevador,
para conocerla.

Y no importa que pase, no importa realmente;
solo saberlo, que vi muy de cerca,
pasto de sueños y solo de sueños,
esa mirada de magia, de miel, tan cerca;
(y eso bastará, para olvidarla).

Recordaré sin embargo,
Diez y Ámbar,
que súbitamente, sin esperarlo,
la tarde de aquel día,
hallé su mirada dulce,
por tan solo diez pisos,
junto a la mía.


F. Xavier
Octubre de 2007

Pintura: VIGÉE-LEBRUN, Élisabeth; "Autorretrato".

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