jueves, 21 de octubre de 2010

Laguiole, Sacacorchos de Conocedor



Laguiole, sacacorchos de connaisseur, es el no va más de la ingeniería francesa aplicada al savoir-faire en los nobles caldos...

-¿Se dedica usted al servicio? - Preguntó la amable señora, ante lo cual mi hermano casi se desternillaba de risa. La señora que me atendía en aquel Nicolas, muy cerca de La Madeleine, pareció no entender cual era la gracia. Después de todo, ser confundido por sommelier cerca de los vecinos Fauchon y Hediard, una tarde fría en París, era más bien un elogio que algo risible...

Permitame explicarme, querido lector. La razón por la cual me encontraba a punto de adquirir una navaja de sommelier, una Laguiole (nombre que se pronuncia 'layol'), se remontaba a ciertos años de la infancia cuando mi abuelo Ernesto me obsequió una navaja, una Buck de caza, ajada por el tiempo. -"Una navaja es un objeto de precisión", me dijo, mientras sostenía yo el pesado objeto. "Todo caballero debe portar una navaja consigo, por si la llegara a necesitar; claro, algo más ligera que esta." concluyó . A partir de aquel momento comencé a apreciar los finos aceros, objetos cargados de historia, y más tarde a portar esa 'navaja de caballero' que mi abuelo me recomendó (y de la cual hablaré en un próximo artículo). De aquel momento muchos años han pasado, y mi gusto por estas piezas es muy particular... Lo que me lleva nuevamente a aquella tarde parisina...



Por aquellos días que me encontraba viajando con mi hermano por Europa, y aunque no acostumbro ese elusivo, y azaroso, placer del shopping durante travesías, dos cosas me interesaba comprar en aquel viaje: una navaja tradicional, tal vez italiana, tal vez española, y un sacacorchos Laguiole... sacacorchos que sabía yo desde hacía varios años que es el accesorio a tener para cualquier aficionado a los vinos que se respete....

El azar (o la agencia de viajes) nos había llevado a París, y tras un día de Museo d'Orsay y Les Invalides, decidí buscar el objeto de mi deseo en la antigua Lutecia... Largo fue el caminar hasta cruzar a la ribera derecha del Sena y adentrarnos en el barrio de la Opera, y en dirección la iglesia de La Madeleine. Sabía que en algún lado entre esta y la Opera misma existía un tienda exclusiva de Forge de Laguiole, una de las marcas consagradas, aunque en ese momento desconocía yo ese pequeño detalle... (más de ello adelante), pero ¿quien puede resistirse a la tentación de esos templos gastronómicos, Fauchon y Hediard, y el más grande Nicolas de París (de las muchas que hay), con sus vinos de ensueño?



Tarde fría, París y señora amable ante mi. Entré a Nicolas quitándome los guantes y apresurado tras haber visto mi Laguiole en el aparador... expliqué de inmediato a quien me atendió que mi francés era limitado, pero que quería aquel sacacorchos de la entrada. '¡No hay problema!' recibí como respuesta y mientras tomaba entre mis manos aquel frío acero y madera de palisandro, comenté que prácticamente abría botellas todos los días.
-¿Se dedica usted al servicio?- (risas de mi hermano)
- No, pero soy amante de los vinos.- contesté mientras comprobaba que aquel sacacorchos contaba con todos los elementos tradicionales; la figura de una abeja forjada, el sacacorchos estriado para permitir el paso del aíre mientras se introduce en el corcho, la navaja para cortar el capuchón de la botella...
- Va usted a comprar un artículo que durará toda la vida. - me dijo la señora ante mí. Y tras eso me limité a sacar mi tarjeta y pagar mi nuevo sacacorchos sin agregar nada más...

Un Poco de Historia


De entrada, la historia del sacacorchos Laguiole en sí es muy reciente. Otra es la historia de la navaja Laguiole, la cual data de principios del siglo diecinueve, y cuyos ancestros fueron diseños inspirados por precisamente la Navaja española de origen (hispano) árabe, y la cual muy probablemente traían entre sus pertenencias aquellos hombres provenzales que regresaban de trabajar en la península ibérica. Para los 1830's, un fabricante de cuchillería de nombre Jean-Pierre Calmels diseñó lo que con propiedad sería la famosa navaja Laguiole de nuestros días, misma que ya incorporaba sus ahora tradicionales elementos: la figurilla de abeja forjada(que ciertas fuentes mencionan fue el emblema que el gran Napoleón I otorgó a los habitantes de la región de Laguiole por su bravura en combate, siendo la abeja el emblema mismo del emperador; mientras que otros dicen que simplemente es una mosca de fruta...), un punzón y su diseño curvo. Más tarde, por allá de 1880, se agregó un sacacorchos debido a la demanda local de gente que se dedicaba a la mesa en el norte de Aveyron, además de irse refinando en sus formas hasta ser un artículo de verdadero lujo.

Por esa misma época algunos de estos mesoneros y meseros emigraron a París en busca de nuevos aires, y su diseño fue poco a poco dándose a conocer hasta llegar a ser muy popular en el mundo de la mesa; y en el mismo París, naturalmente, fue pronto adoptada por cualquiera que se preciara de ser francés y como emblema de la fabricación francesa.


Sin embargo al parecer M. Calmels no tenía ambiciones de grandeza comercial y de a poco su diseño fue sucesivamente copiado, y por ende, la calidad del producto fue haciéndose muy diversa y su lustre fue menguando poco a poco hasta finales del siglo XX. Y a pesar de ser un artículo de lujo y de mucha demanda, la palabra "Laguiole" en sí, además de ser el nombre de un pueblo en la región de Aveyron y de un queso, no designa a ningún fabricante en particular, y debido a que jamás fue patentado ni protegido por derechos, llegó simplemente a designar a un tipo de cuchillo plegable, algo así como el nombre 'navaja', dentro de Francia (solo en Thiers, capital cuchillera francesa, existen unas 80 fabricas que manufacturan este tipo de piezas... y los hay de fabricación china, ¿¡de donde más!?).

A pesar de todo ello, ciertos fabricantes tradicionales del pueblo de Laguiole siempre contaron con un amplio reconocimiento entre los conocedores, con nombres como, además de los Calmels, Pages, Glandierés o Salettes. Esta fabricación tradicional de dichas navajas siempre rivalizó con la fabricación masiva de Thiers.

El Laguiole Actual

Sin embargo, para la década de los ochenta del siglo pasado la producción local de Laguiole se relanzaba y su éxito fue fulgurante. Para 1985 se creaba una asociación para proteger los artículos locales y más tarde se creaba el sacacorchos Laguiole objeto de este escrito, pero...

La Controversia

Yo mismo participaba de esta controversia anunciada, cuando después de París arribamos a Venecia, y naturalmente yo aún tenía una misión por cumplir, la búsqueda de una navaja tradicional. Se me había comentado que en Venecia se fabrica una navaja tradicional de pescadores, la Marinera de Venezia, y me encontraba en búsqueda de una casa cuchillera en aquella bellisima ciudad. Y justamente al entrar en una de ellas y encontrarme inspeccionando la mencionada Marinera (que por cierto me pareció un poco rustica para mi gusto), noté un sacacorchos Laguiole pero de formas un poco más estilizadas que el que había comprado en París. Al preguntar por esta diferencia, la persona que me atendía, una señora italiana de maneras muy elegantes, me dijo de forma vehemente que el sacacorchos que yo tenía en mis manos era el único y original, fabricado en el mismísimo pueblo de Laguiole por la manufactura Forge de Laguiole... y tuve la sensación de que algo andaba mal...

Sucede que existe cierta controversia en cuanto al origen del sacacorchos en particular. Ya estando al tanto de la historia de la navaja Laguiole y de sus avatares, conviene saber que el diseño del sacacorchos actual data de mediados de los años ochenta del siglo pasado, y fue creación del Chef y diseñador Guy Vialis (segunda y tercera imágenes de este articulo), el cual está en relación directa con la fabrica Chateau Laguiole y cuyas forjas se encuentran en Thiers (ciudad que nada menos cuenta con una historia de 700 años en materia cuchillera). Así que a toda ley puede decirse que ese es el origen del sacacorchos original, pero...



Para 1987 tres inversionistas con amplios recursos decidieron que el nombre que nos ocupa era una excelente oportunidad de negocios, y también decidieron establecer una forja con la más alta calidad en las afueras del pueblo de Laguiole (que dicho sea de paso, dichas 'afueras' están como a cuatro calles del centro de la misma). La arquitectura del mismo edificio la firmó nada menos que el grande Phillipe Starck . Su gran visión, combinando diseño y tradición, los llevó a crear tanto las navajas tradicionales Laguiole, como rediseños de la misma realizados por diseñadores de nombres tan conocidos como Andrée Putman, Jean-Michel Wilmotte, Olivier Gagnere o el mismo Phillipe Starck, conjuntando también la manufactura precisa de reputados maestros cuchilleros, logrando productos de altísimo nivel y calidad.




Adicionalmente, su versión del sacacorchos Laguiole cuenta con elementos que vienen de diferentes epocas, así su versión de la abeja napoleónica es muy estilizada, mientras que sus cachas cuentan con la tradicional 'Cruz de los Pastores' (también llamada 'Cruz de los Tres Obispos'), con las cuales se cuenta que los pastores rezaban antes de consumir sus alimentos clavando su navaja en una pieza de pan y postrándose ante ella...


Una tercera forja cuenta con amplio reconocimiento también, la forja Laguiole En Aubrac. Dicha forja fabrica también el mencionado sacacorchos asi como la tradicional navaja, y su diseño, el cual puede verse a un lado de estas líneas, es aún más estilizado.


La Elección Personal.

Aunque no existe ninguna duda en cuanto a la calidad de los tres fabricantes mencionados, quien decida adquirir alguna de estas piezas lo hará únicamente bajo el cariz de una elección puramente personal, ya que cada una de estas manufacturas tienen algo que ofrecer a su fiel consumidor.


Así, los Chateau Laguiole, además de ser el primer fabricante del sacacorchos a como lo conocemos (forjados en Thiers por la manufactura S.C.I.P, en activo desde 1850), ofrece varios modelos con acabados extraordinarios, entre los que se cuentan cuerno de ganado de Aubrac, maderas finas, corian, además de maderas extraídas del fondo de los grandes lagos y congeladas desde hace más cien años, maderas de arboles del parque del palacio de Versalles, e inclusive de la madera del roble donde la mismísima María Antonieta solía sentarse a leer... how cool is that! Además son creadores de una linea llamada Sommelier Series, con hermosamente terminados sacacorchos que llevan el nombre de los ganadores del prestigioso premio 'Mejor Sommelier del Mundo', tales como Enrico Bernardo, Poussier, Hendrik Thoma o Giussepe Vaccarini, además de una versión Gran Cru que incluye el famoso Clef du Vin, una aleación de metales que hace evolucionar a un vino un año de guarda por segundo de inmersión.


Por su parte Laguiole en Aubrac, con fabricas en la región que lleva en su nombre, ofrece sacacorchos de materiales como cuerno de ganado de Aubrac, maderas nobles (que como pueden observar es el estándar mínimo), además de fabricaciones en acero perteneciente a los celeberrimos Jets Concorde, o proveniente del famoso puente Golden Gate de San Francisco, California, o de acero Paquebot, de los celebres también Yates France Boat.


Por ultimo, y si no se decanta por una fabricación enteramente artesanal, se encuentran los Forge de Laguiole, que cuentan con una terminación y acabado de excelencia, y que cuentan con su mayor atractivo el provenir de la única forja que realmente se encuentra en el pueblo de Laguiole. Esta casa es la que a ultimas fechas a tenido un reconocimiento sin precedentes debido a sus hechuras de alto diseño y belleza, venidos de la imaginación tanto de grandes diseñadores como de grandes maestros del arte de la forja de cuchillería.

Así es que, querido lector, ¿cual es su elección? Cualquiera de las opciones puede muy bien ser el Laguiole único y original, pero las razones para serlo o no quedan a decidirse por su parte... Sin embargo la posesión de un sacacorchos de este tipo es un must para cualquier amante de los vinos, un verdadero artículo de Connoiseur, Le Best, y quien sabe abrir una botella con propiedad con esta fina herramienta (dicho sea de paso, todo un ritual...) demuestra de muy discreta manera su savoir-faire al más puro estilo francés; cuestión que pronto abordaré en un próximo post, estimado lector. À votre santé!


En Savoir Plus:


NOTA: Todas las imágenes provienen de los websites de los fabricantes.

Por Paco Hernández-Castañeda
Octubre de 2010
©


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